De Atahualpa a Beethoven: Historias que suenan

De Atahualpa a Beethoven: Historias que suenan
De Atahualpa a Beethoven: historias que suenan es un programa que vincula a un colectivo de más de 300 músicos de distintas edades y formados en el Departamento de Artes Musicales y Sonoras de la Universidad Nacional de las Artes con 4000 chicos, jóvenes y maestros de escuelas públicas del sur de la Ciudad de Buenos Aires para fomentar el acceso y la integración cultural, a partir de compartir experiencias musicales. El programa consiste en la realización de conciertos didácticos, la musicalización de cuentos y la producción de proyectos artísticos especiales que incluyen músicas del folklore argentino y latinoamericano junto a músicas representativas de la tradición centroeuropea y del mundo. Los contenidos del proyecto se organizan en tres segmentos en función de las edades de los chicos que participan de las actividades, de los objetivos escolares y del repertorio que trabajan las cátedras del Departamento.
Primer segmento.
Chicos de 6 a 8 años: Cuentos musicalizados

A partir de 2017 se empezó a trabajar en la musicalización de cuentos. Esta elección es resultado de una búsqueda que tiene que ver con sumar creatividad a las vidas de los chicos y de los adultos que participamos de las actividades. Partimos de la base de que a los chicos de estas edades les gusta que les lean, que les dediquen un momento que sea especialmente para ellos, que les acerquen historias creativas, mundos imaginarios, nuevos personajes y aventuras donde las situaciones se resuelven. Buscamos acercar la música entrelazada con la palabra y colaborar con el trabajo que hacen las escuelas para fomentar el aprendizaje de la lecto-escritura.
La primera experiencia se organizó en el marco del Seminario Prácticas Artísticas y Compromiso Social. Este seminario tiene como objetivo la validación curricular de las prácticas artísticas comunitarias y se computará como una materia optativa de 32 hs. en la estructura de las 5 Licenciaturas que se dictan en el Departamento. En este caso, las 9 estudiantes del seminario eligieron el cuento y la música con la que trabajarían. Luego, cada equipo realizó 9 presentaciones en 3 escuelas diferentes. En su primera edición, comprendida entre junio y julio de 2017, el proyecto alcanzó a 900 chicos de entre 6 y 8 años.

Segundo segmento
Chicos de 9 a 12 años: La experiencia de tocar un instrumento

En este segmento, hacemos hincapié en la experiencia de tocar un instrumento como una oportunidad para descubrir deseos y habilidades.
Por este motivo, los conciertos se hacen para grupos de no más de 25 chicos. Buscamos la cercanía física entre los músicos y los chicos, para que puedan sentir, ver, escuchar los pequeños detalles, movimientos y particularidades de la música, de los músicos y de los instrumentos. Luego realizamos actividades donde algunos de los chicos pueden probar los instrumentos, revisarlos, tocarlos.
Observamos que una de las debilidades que necesitamos combatir es la desconexión entre proyectos, instituciones o espacios afines. Por esto, a partir de este año empezamos a trabajar en articulación con las coordinaciones de las orquestas infanto-juveniles y espacios de educación musical no formal que están en los alrededores de las escuelas. Buscamos poder funcionar como un conector real entre las comunidades de las escuelas y las instituciones del barrio con las que estamos vinculados a partir de otros proyectos.

Tercer segmento
Jóvenes de 13 a 23 años: Las historias detrás de la música

En este segmento trabajamos específicamente con las historias detrás de la música. Reflexionamos sobre la historia de la vida cotidiana de los músicos, de los jóvenes que escuchan, de los compositores, la vida de la circulación musical, la vida de la cultura. Pensamos que la música que tocamos es un disparador para hablar de nosotros, de lo que la música nos produce o no nos produce.

¿Para qué lo hacemos?

Los objetivos del proyecto están asociados a dos ejes:
1) El fomento del músico como comunicador social a partir de la elaboración de una actitud reflexiva sobre cuál es su rol en el contexto social en que se desarrolla. Consideramos que es fundamental que nuestros estudiantes y docentes sean quienes lleven adelante las acciones de vinculación con distintas comunidades, que se involucren en la tarea de la ampliación del acceso a una diversidad de bienes culturales, y también que reflexionen sobre el lugar que ocupa el arte en el desarrollo de nuestra sociedad;
2) La contribución al fortalecimiento de la escuela pública, una de las instituciones más importantes para el cuidado, la educación y el desarrollo infantil y juvenil en la Argentina. La circulación de saberes y contenidos culturales entre los distintos niveles de la educación formal es un desafío constante que se constituye como una actividad crítica que cuestiona los modos de producción y de distribución del conocimiento. La posibilidad de incluir expresiones artísticas dentro de las escuelas, de poner en diálogo nuestras producciones con nuevos espectadores y nuevos contextos, de abrir nuevas puertas para la creatividad y el conocimiento, son potencialidades que deben ser concretadas como un objetivo diario.

Consideramos que la vinculación entre distintas comunidades, en ambientes creativos como los propiciados por determinadas prácticas artísticas, es el primer paso que podemos dar para conocer, comprender y empatizar con distintas realidades.

¿Cómo lo hacemos?
Buscamos la institucionalización del Programa


Desde el inicio del Programa buscamos utilizar los canales de comunicación y las estructuras organizativas preexistentes. Por esto, la convocatoria de los músicos que participarán de las actividades se da a través de los profesores titulares de cada cátedra. Son los titulares de estas cátedras quienes seleccionan a los estudiantes que tocarán, ya que son ellos quienes mejor conocen sus habilidades musicales y comunicacionales.
Es importante mencionar que el Programa está abierto a las propuestas especiales de las cátedras. Esto genera que cada año, algunos profesores deciden armar un repertorio especial con sus estudiantes e incluso realizar pequeñas producciones interdisciplinarias que relacionan a la música con espectáculos de títeres o de teatro de objetos.
Al iniciar el año lectivo, desde la Prosecretaría de Vinculación y Promoción Estudiantil convocamos a la totalidad de las cátedras que participarán a lo largo del año. Todos los profesores titulares y sus ayudantes reciben el cronograma completo con los conciertos que se realizarán entre abril y noviembre, en las 16 escuelas que participan del programa. Al enviar el cronograma completo buscamos que puedan dimensionar que su actividad es una parte fundamental de algo más grande y también que puedan comprender el esfuerzo de coordinación que implica. Este cronograma incluye: a) Los nombres de las cátedras y de sus titulares; b) La fecha y horario tentativo en que se realizará la actividad; c) La información de la escuela, que incluye la cantidad y edades de los chicos y jóvenes con los que trabajaremos.

Usamos lo que hay

Nos propusimos desde el comienzo trabajar con la música que tenemos. Por este motivo, y porque conocemos la calidad del trabajo de nuestros músicos, decidimos adaptar el repertorio que se trabaja cotidianamente en las clases a lo que requiere cada segmento.

¿Cómo logramos que a un chico de 6 años o a una joven de 22 le interese una suite de Bach o una zamba, músicas muy alejadas del consumo cotidiano?

Hacemos hincapié en la importancia de poder tocar para ellos y que ellos nos escuchen. Pensamos, y buscamos transmitir, que la música no existe hasta que otros la escuchan, la viven, la disfrutan, la repelen, la ignoran. Por esto, para nosotros es fundamental salir a hacer sonar lo que hacemos puertas adentro, involucrar a nuevas audiencias, avivar el diálogo alrededor de la música. Pensamos que los músicos tienen que ser comunicadores activos. Ponemos el énfasis en la importancia de conocer. Creemos que nadie puede elegir aquello que no conoce. Por esto, todo tipo de aproximación creativa y afectuosa a nuevas experiencias y bienes culturales representa una oportunidad para el desarrollo intelectual y espiritual de quienes participan de esas experiencias. Consideramos, además, que la música, en tanto lenguaje metafórico, es un instrumento poderoso para desarrollar la representación y fortalecer mapas conceptuales.
Procuramos hablar de las historias detrás de la música, los lugares comunes que pueden reunirnos. ¿Cómo era el mundo en que se compusieron las músicas? Un mundo sin internet, sin ruidos de autos o sirenas, un mundo con reyes, un mundo donde la gente vivía un promedio de 40 años. Imaginamos los rasgos cotidianos de las vidas de los compositores, el recorrido de la música y lo impensado de esa trayectoria. Y también hablamos del conocimiento como poder.

Pedimos poco a muchos, y sumado, es más

A cada cátedra que participa del Programa se le pide una sola presentación en el año. De este modo, cada cátedra participa con cuatro horas de trabajo en el año. Esto permitió que al finalizar el año 2016 hubiéramos alcanzado a 4000 chicos y jóvenes, habiendo involucrado a 350 músicos de nuestra comunidad. Esta manera de trabajo implica también una reflexión sobre cómo, en muchos casos, lo importante es estar organizados para optimizar los esfuerzos y mejorar los resultados.

Financiamiento

Desde el año 2013 el Programa se financia con fondos del Programa de Voluntariado Universitario dependiente del Ministerio de Educación de la Nación. El presupuesto anual de 2016 fue de A$27000 o U$1500. El presupuesto se organiza de la siguiente manera: 60% asignado al transporte de los músicos y los instrumentos, 20% asignado a bienes de uso y 20% asignado a la organización de jornadas especiales para difusión y promoción del Programa.